Menú y promociones del “Restaurant Week Campeche”

¿Aún no sabes que es el Restaurant Week Campeche? Es un proyecto el cual consiste en que los restaurantes que participan ofrezcan durante poco más de siete días y por un precio de hasta 99 pesos, un menú con lo más representativo de su cocina,  se trata de incentivar la asistencia de la ciudadanía a los restaurantes de nuestra capital.

“Come bien por MENOS de CIEN”

 

A continuación te presento los menús:

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1er tiempo
– Frijoles charros acompañados de totopos sazonados
2do tiempo (a elegir)
– Arrachera, Costilla flecha o Carne asada
3er tiempo
Postre de la casa

*Incluye una bebida (agua natural, cerveza o copa de vino de la casa).

Información de la empresa


Casa Don Gustavo945529_439246892831189_197197700_n

1er tiempo
– Ensalada de lechuga, manzana y nueces con pesto de chaya
2do tiempo (a elegir)
Filete de pollo en salsa de cilantro, Filete de pescado en salsa Campechana o Fetuccini Parmesano

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Es bien sabido que ahora Google toma en consideración los sitios web que tienen certificados digitales, de igual manera Facebook los solicita si queremos realizar algúna app o enlace de pago, sin embargo no todos han tomado cartas en el asunto.

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Historia de Campeche – El nuevo orden : El horizonte postclásico (1000-1517 D.C.)

La destrucción de los grandes estados territoriales a finales del Clásico Tardío provocó una transformación total del panorama político. En lo referente al actual estado de Campeche, la actividad se concentró principalmente en las costas, y el interior permaneció marginado de la actividad, aunque no deshabitado.

La mayor parte de los datos pertenecientes al Horizonte Postclásico en Campeche ha llegado a nosotros a partir de las observaciones de los primeros europeos que visitaron el continente.

Aunque la objetividad de estos relatos en muchos aspectos es dudosa, la arqueología ha permitido ajustar nuestra visión de la última etapa de la civilización maya. A la llegada de los españoles, en el siglo XVI, la península estaba dividida en 16 pequeñas entidades, llamadas en maya cuchcabal y mencionadas como “provincias” por los europeos.

La forma de gobierno no era la misma en todas; en algunas regía de manera absoluta un solo jefe, en otras existía una especie de confederación de jefes menores que tomaban las decisiones. Sabemos que hubo ciertas familias o linajes que llegaron a gobernar de manera absoluta algunas entidades políticas, como Los Canul, Los Pech, Los Cocom, Los Xiu, Los Chel y Los Couoh.

Los límites de estos pequeños territorios son imprecisos, sobre todo al interior. Sus actividades productivas incluyeron la agricultura, la pesca, el tejido, la explotación de la sal, la apicultura y el comercio. Ninguna de estas entidades llegó a ejercer una hegemonía más allá de su jurisdicción, lo cual benefició en última instancia a los conquistadores españoles porque no existió una oposición coordinada a su avance.

El sur del actual estado de Campeche estuvo ocupado por grupos no incluidos dentro de estas “provincias” peninsulares (quejaches y maya chontales), pero tenemos suficientes datos como para caracterizarlos.

La provincia de Ah Canul. La parte noroeste de Campeche perteneció a la entidad llamada Ah Canul, una de las mayores existentes en la península en el siglo XVI.

Ocupaba la planicie costera desde Punta K’opte’, en la costa norte de la península, hasta el Río Homtún, no lejos de la ciudad de Campeche, cubriendo unos 145 Km de costa. Tierra adentro se extendía unos 50 Km. aunque los pueblos conocidos históricamente se encontraban en una faja no mayor de 20 Km. de ancho.

La mayor parte de esta región posee un clima seco y suelos escasos poco propicios para la agricultura. Son frecuentes las sequías y llegan a ser bastante severas. Su nombre se debe a la familia más prominente que la gobernó. Las crónicas de la época de la Conquista nos dicen que llegó a este lugar después de la caída de Mayapán.

La palabra Canul que se deriva de can=serpiente y ul=sufijo equivalente a acostarse o tenderse, y que, según las crónicas, los guardianes de las puertas de Mayapán recibían este apelativo más bien como título, aunque su patronímico fuera otro.

El gobierno de esta provincia se realizaba por medio de una confederación de pueblos, la mayoría de los cuales pertenecía al linaje mencionado. Aunque no tenemos noticias de la existencia de conflictos internos, sabemos que los ubicados en la parte sur tenían una mayor afinidad entre sí que con los del norte. Esta parte que podríamos llamar “Ah Canul del Sur”, comprendía desde Maxcanú hasta Tenabo, y tendría su poblado principal en Calkiní.

Las actividades económicas primordiales, además de la agricultura, eran la pesca y la recolección de sal. Esta última se llevaba a cabo en las salinas existentes entre Las Descosidas y Laguna Yaltún, y la producción llegó a ser tan importante que para la época colonial se producían anualmente 27,500 fanegas, lo que equivale a unas 1,375 toneladas. Respecto a la pesca, sabemos que un señor Ah Canul tenía canoas en Jaina.

El Códice de Calkiní nos dice que a Francisco de Montejo, El Mozo, se le entregaron como tributo maíz, pavos, miel y algodón, en su marcha hacia T’ho. Ese último producto llegó a tener cierta importancia.

La provincia de Canpech. Al sur de la provincia de Ah Canul se encontraba Canpech, cuyo territorio comprendía desde el Río Homtún, al norte, hasta el actual poblado de Seybaplaya. Su extensión hacia el este es difícil de definir, aunque sabemos que la gente sembraba milpas en el interior.

Esta jurisdicción poseía buenas tierras para el cultivo de maíz y diversos árboles frutales, además de algodón. Se producía también miel y cera. La sal y el pescado fueron el tributo dado a los españoles. El poblado principal, llamado Cehpech, se componía de unas tres mil casas con paredes de bajareque y techo de palma. Se encontraban más bien dispersas y no presentaban una organización interna.

El nombre dado al poblado y a toda la provincia, que significa “serpiente” (can) y “garrapata” (pech), parece referirse a un templo de mampostera, construido sobre una plataforma en el que se hallaban varias esculturas, entre las que se incluía una serpiente con una garrapata en la cabeza.

Algunos estudiosos afirman que el nombre correcto era “Ah Kin (sacerdote) Pech”, pero la descripción de la escultura, ya mencionada, hace más aceptable la etimología “Serpiente garrapata”. En cuanto a la densidad de población, si tomamos en cuenta la referencia de tres mil casas para el poblado y utilizamos un promedio de 5 personas en cada una, podríamos aventurar el cálculo de unos 15 mil habitantes, aunque en un censo llevado a cabo en 1549 se indican 5,985 ciudadanos, incluidos todos los pueblos de la provincia.

La provincia de Chakanpotón. Los límites de esta provincia son conocidos con cierta exactitud hacia el norte (Seybaplaya), mientras que al sur y al este son poco definidos. Su poblado principal reviste importancia debido a las variadas referencias que las crónicas hacen de él. Lo mencionan tanto como punto de paso de las migraciones itzáes hacia el norte, como por haber sido su hogar durante varios años. Se dice que Kukulkán, después de fundar y gobernar Mayapán, se detuvo en Champotón en su regreso a México y que para comenzar su visita construyó un templo en el mar como el de Chichón Itzá.*

El nombre original de este pueblo fue probablemente Chakanputún o Chakampotón, cuyo significado sería “sabana del putún”. Putún o potón es un nombre aplicado a los grupos maya chontal del suroeste de Campeche y noreste de Tabasco. En el idioma chol “Putún” significa “pacífico”. El idioma hablado aquí pareció ser un poco diferente al maya yucateco. Hacia 1588, Fray Alfonso Ponce mencionó que la gente de Campeche hablaba Campechthan, una lengua ligeramente diferente a la mayathan (maya yucateco) y de la que se hablaba en Tixchel, que es otra más diferente llamada putunthan o chontal.

Este poblado parece remontar su existencia hacia el siglo XII, y para el XVI estaba gobernado por un miembro de la familia Couoh. Aunque esta población tuvo indudable importancia según las referencias, para 1531 constaba de unas 8 mil casas de piedra con techo de palma, cifra que parece muy exagerada. También sabemos que estuvo Chakanputún es mencionado como un punto muy importante dentro de las rutas comerciales de la época, tanto la que por la costa recorría toda la península, como la que, siguiendo el Río Champotón, se internaba hacia el corazón de la península.

La pesca también ocupó un renglón importante en la economía, ya que tuvo una flota de dos mil canoas que diariamente salía al mar y, según Diego de Landa, los indios ponían señales en los árboles para mostrar el camino viniendo o yendo de Tabasco a Yucatán. Señorío de Acalán. Uno de los pocos grupos mayas que resistieron el paso del Clásico Tardío al Postclásico, y aún se beneficiaron con él, fue el de los mayas chontales del noreste de Tabasco y suroeste de Campeche.

En efecto, parece ser que, desde el siglo VIII de nuestra era, este grupo aprovechó la posición estratégica de la zona de la Laguna de Términos en los confines de la región maya y, por lo tanto, en el punto donde se reunían los mercaderes que desde el altiplano central traían objetos para intercambio con lo que se producía en las tierras mayas. Lograron paulatinamente controlar las diversas rutas hasta convertirse en verdaderos mercaderes profesionales.

Entre los años 850 y 950 de nuestra era, este pueblo, antes periférico, dominaba parcial o totalmente el norte de Tabasco, el sur de Campeche, Cozumel, Bacalar y Chetumal a lo largo de la costa oriental de la península. Además, durante un breve periodo controló buena parte de la cuenca del Río La Pasión, así como la del Río Belice. Esta intensa actividad comercial y el hecho de estar fuertemente influidos por grupos del centro de México, los ha identificado como los itzáes que, en el siglo X, hacia el año 910 de nuestra era, se establecieron en la Isla de Cozumel.

Cruzaron luego a tierra firme a un lugar llamado Polé, de donde avanzaron tierra adentro conquistando varios centros, entre ellos Chichón Itzá, y facilitando la llegada de un segundo grupo que portaba influencias mexicanas más fuertes y que fue encabezado, según las crónicas coloniales, por Quetzalcóatl-Kukulkán.

El señorío de Acalán es el más conocido de todos los grupos con esta filiación que habitaron la región, hoy aún conocida como “la Chontalpa”. Según algunos autores, su capital, llamada Itzamcanak, se encontraba sobre las márgenes del Río Candelaria, en donde ahora se localiza una importante zona arqueológica conocida como “El Tigre”, a unos 70 km en línea recta desde su desembocadura en la Laguna de Términos.

Los españoles que la visitaron, en el siglo XVI, la describieron conformada por 900 o mil casas distribuidas ordenadamente en cuatro secciones o barrios. Aunque sabemos que existieron templos, no son descritos por los cronistas. La provincia misma era bastante rica y, según se menciona, contenía setenta y cinco poblaciones. El gobierno era ejercido por un jefe absoluto cuyo cargo era hereditario, y llegó a ser tan poderoso que su hermano dominaba todo un barrio del poblado de Nito, en Guatemala, en donde los putunes de Acalán tenían fuertes intereses comerciales.

Desde el punto de vista estratégico, Itzamcanak estaba demasiado arriba en el Río Candelaria como para construir un buen puerto; por esta razón es posible que Xicalango, situado en el extremo occidental de la Laguna de Términos, constituyera el verdadero puerto de intercambio. Este lugar parece haber constituido el mayor sitio comercial para los aztecas en toda la región. La clase dirigente hablaba náhuatl, mientras que los habitantes nativos, chontal.

Uno de los cronistas menciona una feria en este lugar. Se dice también que los mercaderes mexicas y sus ayudantes ocuparon todo un barrio. Hasta aquí llegaban los comerciantes del altiplano central con sus productos y eran recibidos por los mercaderes mayas.

Los quejaches o mazatecos. Hacia el este del territorio de Acalán existió, durante el siglo XVI, un grupo maya conocido como quejaches o mazatecos. Se asentaron sobre un territorio que podría definirse hacia el norte hasta las lagunas de Mocú y Silvituk; hacia el sur hasta Guatemala, en un punto muy cercano al sitio de Uaxactún, mientras que al oeste hasta un lugar no bien precisado, cercano al antiguo sitio de Calakmul.

La región que ocupó este grupo se puede caracterizar como lacustrina con amplias zonas cenagosas. Las referencias sobre ellos fueron aportadas por Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo, quienes atravesaron el territorio en viaje a Honduras. Por su lengua y costumbres, los quejaches estaban emparentados con los mayas de Yucatán, y es posible que su separación hubiese tenido lugar a mediados del siglo XV, al ocurrir la destrucción de Mayapán.

Su participación en los conflictos de la península de Yucatán parece haber sido nula, habiendo sido en ellos un grupo marginal. El nombre de este pueblo significa, tanto en maya como en náhuatl, “gente del lugar de venados”.

Esto parece deberse a que, según los cronistas, consideraban al venado como su dios. Es probable que antes de iniciar la caza se hicieran ceremonias para “solicitar la venia o permiso” para matarlo, cosa que sucedía con frecuencia en muchos grupos que tenían como dios a un animal muy apreciado en la alimentación.

Los pueblos en los que habitaron estos grupos fueron de escasos habitantes, de no más de 400 a 600 personas cada uno. Se mencionan un total de 10 comunidades muy dispersas y vastas superficies despobladas.

El núcleo principal era llamado Mazatlán (por el rumbo de Silvituk). Pudo haber fungido como la capital, y estaba protegido por fosos, estacas y palizadas con una sola entrada. Esta característica de pueblos-fortaleza se dio en todos los asentamientos de esta región.

Tal parece que entre los quejaches no existía un gran sentido de cohesión’política interna; su unidad descansaba más bien en la idea de un origen común y en la existencia de prácticas y creencias que compartían, tales como pueblos fortificados, el culto al venado, y la manufactura de telas de algodón. Constituían, así, un grupo poco desarrollado, sin autoridad regional y que libraban continuas guerras entre ellos y con sus vecinos.

Historia de Campeche – Clásico Tardío (600-1000 D. C.)

Este es el periodo de máximo florecimiento de la civilización maya, en el cual los diversos grupos que habitaban el área lograron desarrollarse substancialmente. La regionalización de la cultura se manifestó plenamente tanto en la arquitectura como en la cerámica. El acelerado crecimiento demográfico permitió llevar a cabo imponentes obraspúblicas, principalmente templos y palacios, destinados a servir a los dioses, a los jefes y sacerdotes.

La agricultura de roza se tornó insuficiente, y se implementaron sistemas de cultivo intensivo como terrazas y campos levantados, que multiplicaron la producción de alimentos y permitieron el sostenimiento de la población siempre creciente, así como la existencia de un número cada vez mayor de gente no dedicada a la producción.

Este aumento en la complejidad social se reflejó también en lo político, donde las áreas de control de los centros fueron cada vez mayores, absorbiendo a los sitios menores en su órbita, ya sea a partir de guerras o mediante alianzas matrimoniales, llegando a integrar diversas entidades sociopolíticas que pueden caracterizarse como estados regionales.

Desde el punto de vista interno, la organización social experimentó cambios, perdiendo importancia aunque no desapareciendo por completo, las relaciones de parentesco, y se estableció una interrelación más parecida a las de las clases sociales.

En Campeche, esta situación se manifestó claramente. Podemos hablar de regiones que tienen estilos arquitectónicos bien definidos; aunque no sabemos si todas estas “provincias estilísticas” constituyeron entidades políticas, las tomaremos como unidades de estudio en este caso.

En el extremo sur del Estado, en el Petén campechano, se habían desarrollado, para el siglo VII de nuestra era, múltiples y florecientes comunidades que continuaron la tradición iniciada desde el Clásico Temprano. La Muñeca, Pared de los Reyes, Naachtún y Oxpemul son solo algunas de las ciudades que ahora yacen sepultadas por la selva tropical, pero que en su época estuvieron integradas dentro de un sólido esquema político.

La más importante ciudad del Petén campechano, y una de las principales de todo el área, es Calakmul, considerada como una de las cuatro grandes capitales del mundo maya durante los siglos VII y VIII, junto con Palenque, en Chiapas, Tikal en Guatemala y Copán, en Honduras.

La importancia política que alcanzó este centro se confirma por la presencia de un glifo considerado un “emblema”, utilizado para identificar a una ciudad determinada. Únicamente las capitales más importantes lo tenían. El glifo emblema de la “Cabeza de Serpiente”, en Calakmul, ha sido identificado hasta ahora en inscripciones de sitios como Tikal, Copán, Seibal y Dos Pilas.

Aunque el sitio mismo no ha sido explorado de una manera completa, sabemos que su extensión abarca un radio promedio de 70 Km2, en donde quedan comprendidos un gran número de edificios con arquitectura monumental, así como cientos de plataformas habitacionales. La estructura más grande del sitio, la N° II, es un basamento piramidal de unos 130 x 140 m, en su base, y con una altura aproximada de 64 m.

calakmulHasta la fecha se han localizado en Calakmul más de 110 estelas, algunas de más de 3 m de alto, de las cuales 51 poseen serie inicial; aunque solamente 42 han podido ser fechadas, debido a su mal estado de conservación. Esta ciudad maya parece haber sido la capital de un gran estado regional conocido como el reino o cuchcabal de la Cabeza de Serpiente, que abarcaría una superficie de 5,000 km2, desde el sitio de Oxpemul, al norte, hasta un poco más allá de la frontera con Guatemala, al sur. En este gran ámbito territorial debió existir una compleja red de interrelaciones, en la cual, además de Calakmul, considerado un sitio de primera magnitud, tenemos otros de segundo nivel y aún deben existir de tercer nivel.

Estos centros menores debieron ser gobernados directamente por miembros del linaje de Calakmul, a través de alianzas matrimoniales o quizá con el auxilio de la fuerza militar. Hacia el norte del área de control de Calakmul se desarrolló un complejo cultural identificado a través de un estilo arquitectónico muy peculiar, y conocido como Yucatán Central (refiriéndose a la península). Abarca una franja de territorio que corre de sureste a noroeste, en Campeche, y que alcanza parcialmente a Quintana Roo.

El análisis subdivide a esta región arquitectónica en dos partes, una al sur conocida como Río Bec y otra al norte, denominada Chenes. Aunque no lo sabemos con exactitud, es poco probable que esta extensión enorme constituyera una sola entidad política. Su unidad estilística más bien sugiere la pertenencia a un mismo sustrato cultural, donde se compartían deidades con clanes estrechamente relacionados, aunque independientes entre sí. Lo que sí parece factible es que las comunidades pertenecientes a esta tradición hablaran maya yucateco, a diferencia de un lenguaje relacionado con el maya chol que debió hablarse más al sur.

La concepción arquitectónica “Yucatán Central” varía respecto a sus vecinos del sur ya que aquí la estructura es horizontal, mientras que en el Petén es vertical (basamento piramidal).

Los edificios del estilo Yucatán Central suelen estar asentados sobre bajas plataformas, y presentan dos rasgos muy evidentes: torres y fachada de mascarón zoomorfo.Las torres, normalmente dos (una en cada extremo del edificio), y excepcionalmente tres (con una al centro), constituyen una estilización de basamentos piramidales con esquinas redondeadas y una escalinata casi vertical al frente, la cual asciende hasta un pequeño templo simulado en la parte superior.

Las fachadas zoomorfas son enormes mascarones con las fauces abiertas, a través de las cuales se accede al interior del edificio. Parecen representar a Itzamná y su abundante presencia en toda la región nos sugiere que fue una deidad muy venerada y quizá también se relacione con algún linaje o grupos de linajes prominentes.

Hacia el norte, en la subregión Chenes, las torres presentan variación respecto a las de Río Bec, pero esencialmente presentan el mismo concepto. Desde el punto de vista político, podemos aventurar la existencia de un territorio en la parte sur de la región controlado por Becán y que podría incluir a Manos Rojas, en el poniente; a Payán, Okolhuitz y Río Bec, en el oriente; Hormiguero y Tigre Triste, al sur; así como Carmelita y Puerto Rico, al norte.

3382212988_02ec096172El Clásico Tardío, en Becán, parece haber sido un periodo de independencia y paz. El material cerámico nos muestra una creciente cantidad de tipos locales y una disminución de los relacionados con el sur. El foso que rodea la parte central del sitio se utilizó entonces para tirar basura, además de que diversas secciones del parapeto interior fueron removidas para ser usadas en construcciones. La actividad constructiva se intensificó, y se levantaron los edificios que ahora podemos observar.

Desde el punto de vista arquitectónico, los edificios en el interior del recinto cívico ceremonial presentan una combinación muy evidente con el estilo arquitectónico Petén, aunque conservan los rasgos propios del Yucatán Central. En efecto, la mayor parte de los edificios están asentados sobre altos basamentos, aunque conservan los rasgos característicos de Río Bec.

El edificio I posee un complejo de torres laterales, conformadas de manera peculiar, de planta casi cuadrada y posiblemente con escalinatas en sus cuatro lados. No presentan restos de templos superiores, pero algunas perforaciones sugieren la existencia de su per-estructuras perecederas.

La conformación general de estas torres parece corresponder a estructuras piramidales en Tikal, conocidas como “complejo 2”. Los elementos de arquitectura monumental existentes en Becán incluyen, como ya indicamos, altos basamentos piramidales, torres, mascarones zoomorfos, edificios de varios niveles con múltiples cuartos, acrópolis, un juego de pelota; pasadizos ocultos, y un túnel que comunica dos plazas, entre otros rasgos.

Fuera del recinto ceremonial encontramos una abundante evidencia de ocupación, extendiendo el asentamiento por lo menos 3.5 Km hasta Chicanná, al oeste, ya 7 Km, al este, hasta Xpuhil, en donde se han encontrado estructuras de piedra con cuartos abovedados que forman plazuelas y bajas plataformas de tierra sobre las que se asentaron
casas de materiales perecederos.

Es muy significativa la aparición, para el Clásico Tardío, de sistemas de agricultura intensiva, consistentes tanto en terrazas en las colinas como en camellones elevados en las áreas de bajos, a fin de poder sembrar sobre ellos. Estos elementos han sido detectados ampliamente en la región.

Además de los ya mencionados, algunos de los principales sitios de la sub-área Río Bec estrechamente relacionados con Becán son Channá, Culucbalom, Zoh Laguna, Buenos Aires, Desprecio, Ramonal, Ceibarico y Pasión de Cristo.

Respecto a la sub-área Chenes, en ella también se ha definido la presencia de sitios con arquitectura monumental adscrita al Clásico Tardío. Encontramos mascarones zoomorfos, lo mismo que torres, aunque estas últimas se presentan modificadas respecto a Río Bec; aquí son de planta más cuadrada y los templos de la parte superior
suelen ser funcionales.

Los sitios más importantes conocidos incluyen Dzibilnocac, Hochob, Tabasqueño, Santa Rosa Xtampak y Dzehkabtún.

Aunque el más conocido de ellos hasta ahora es Dzibilnocac, Santa Rosa Xtampak, ubicado en lo alto de una colina, de acuerdo con su extensión y la magnitud de sus edificios, pudiera proponerse como un importante centro de control.

En algunos de los sitios Chenes arriba mencionados, la arquitectura presenta una mezcla con el estilo Puuc, desarrollado aún más al norte, cuyo centro podría ubicarse en Uxmal, en el estado de Yucatán. No tenemos noticias de la existencia de agricultura intensiva, pero el clima más seco que en Río Bec y su contemporaneidad, nos sugiere que debió existir, igual que más al sur, un desarrollo demográfico tal que hiciera necesaria la utilización de dichos sistemas agrícolas.

Edzná. Durante el Clásico Tardío, Edzná experimentó su mayor desarrollo, llegando al máximo la utilización del sistema hidráulico y el asentamiento alcanzó su extensión más amplia. El área de control del sitio debió cubrir por lo menos todo el valle, aunque sus nexos, como estudiaremos, se extendieron mucho más allá.

El material cerámico nos indica relaciones muy estrechas con el norte de la península y una separación casi total del área Petén, al sur. Conocemos mejor ahora el llamado Edificio de los Cinco Pisos, principal estructura tanto de la Gran Acrópolis como del sitio, y varias estructuras de reciente excavación. El inmueble de los cinco niveles
es un basamento piramidal sobre cuya cima se levanta un templo o santuario coronado por una crestería.

En el lado oeste, el basamento está compuesto por cuatro cuerpos escalonados, y en cada uno de ellos existen diversos cuartos. Esta última característica es muy peculiar en el ámbito mesoamericano,ya que normalmente las llamadas “pirámides” cumplen principalmente la función de apoyo a los “templos” que se asientan en su
parte superior.

Sin embargo, esa fachada poniente y el templo que la culmina, fueron los últimos elementos construidos en el edificio. Las excavaciones de los noventa exhumaron una subestructura Petén que luego fue cubierta con variantes del estilo Puuc, y que podrían indicar la presencia chontal en el sitio. Esos elementos son visibles en los costados norte y oriente de la mole arquitectónica.

La existencia de numerosos aposentos, en el lado poniente del Edificio de los Cinco Pisos, concuerda con la generosa construcción de palacios o habitaciones para la élite ocurrida en el Clásico Tardío.

Recuérdense los palacios de Sayil y Santa Rosa Xtampak (cada uno con tres niveles) o los de Labná, Xkipché y Chacmultún (éstos con dos niveles).

Por otra parte, en un tiempo hubo quienes se preguntaron si Edzná contó con un estilo arquitectónico propio, interrogante hoy plenamente desechada porque a lo largo de su historia los asentamientos pasan por varios momentos constructivos, y el asignar estilo por sitio no conduciría a nada.

En el caso de Edzná, claramente hay una secuencia que comienza con obras Petén, les siguen inmuebles Chenes, luego prosperan las construcciones Puuc, a las que se sobreponen edificios del Clásico Terminal (posiblemente chontales) y un último momento es el de la arquitectura Postclásica o Tardía.

En el aspecto escultórico cabe mencionar la existencia de más de 30 estelas, en donde se representan personajes ricamente ataviados, jefes o sacerdotes, acompañados de inscripciones jeroglíficas, algunas de las cuales incluyen fechas que abarcan una cronología del 652 al 810 d. C. De acuerdo con el estilo en que están esculpidas podemos agruparlas en “mayas” y “mayas chontales”. Las primeras presentan características que las ubican dentro de los niveles y esquemas tradicionales de la cultura maya petenera, mientras que las segundas parecen relacionarse con alguna influencia llegada desde el suroeste de Campeche. Esta presencia es definible tanto en el aspecto escultóricomismo como en la forma de registro de las fechas.

Seguramente diversos grupos maya chontales, fuertemente vinculados con las culturas del Golfo y del centro de México, fueron los responsables y los precursores de posteriores corrientes de influencia, las cuales culminaron con la llegada de los itzáes a Chichón Itzá.

Jaina. Esta pequeña isla, situada a sesenta metros del litoral campechano, a la altura de Hecelchakán y a sólo 40 km al norte de la ciudad de Campeche, posee varias construcciones monumentales conjuntadas en dos grupos arquitectónicos: Zayosal y Zacpool. No obstante, es conocida internacionalmente, no por sus inmuebles, sino por centenares de figurillas antropomorfas y zoomorfas de excelente calidad plástica, procedentes de numerosos enterramientos humanos allá depositados durante el periodo Clásico.

esculturas_jainaEstas imágenes de arcilla cocida, modelada en sus ejemplos tempranos y moldeada en tiempos posteriores, poseen una gran fidelidad que, de hecho, retrata y permite conocer múltiples detalles del tipo físico y su modificación cultural, de la indumentaria y joyería, de la arquitectura y de diversas actividades cotidianas de los mayas antiguos.

Historia de Campeche – El clásico temprano (250-600 D. C.)

En esta primera fase del periodo Clásico encontramos en Campeche dos fenómenos distintos: por un lado, grupos que han logrado desarrollar rasgos de individualidad; y otros aún en un proceso de diferenciación no muy marcada. Nos estamos refiriendo a poblaciones que desarrollaron el urbanismo a la par de comunidades menos complejas, que cayeron bajo el poder político y económico de las primeras.

El estilo Petén.

Desde los primeros siglos de nuestra era, los mayas de las tierras bajas desarrollaron un estilo arquitectónico muy definido.

Ello refleja una elevada complejidad social que permitió la individualización de esos grupos. Este hecho, que incluye toda la cultura, se manifiesta muy claramente en los edificios, que presentan como característica principal los grandes basamentos piramidales escalonados con las esquinas remetidas; escalinatas frontales de anchos peldaños, por medio de los cuales se asciende a un templo en la parte superior, que consta de un solo cuarto con un espacio interior muy pequeño debido al espesor de los muros.

El templo generalmente se encuentra coronado por un alto muro, asentado sobre la pared posterior del edificio. Este adorno, llamado crestería, se levanta verticalmente y está decorado con figuras zoomorfas y antropomorfas realizadas en estuco policromo. Los sitios que presentan este estilo suelen contar con edificios dispuestos en plazas bien definidas, existiendo un plan regulador general del sitio, un aglutinamiento ordenado de las estructuras con arquitectura monumental.

Otro rasgo interesante de estos asentamientos es la abundancia de las inscripciones jeroglíficas sobre bloques monolíticos denominados estelas.

El sitio más conocido de esta tradición es Tikal, en Guatemala, donde desde mediados del siglo XX han laborado numerosos investigadores del pasado. Por lo que toca a Campeche, la arquitectura Petén se encuentra en gran cantidad de ciudades como Calakmul, Nadzca’an, Balamkú, Becán, El Tigre, El Palmar, Edzná y Acanmul.

becanLos grupos humanos que se asentaron en Becán iniciaron hacia el siglo III la construcción de un sistema defensivo alrededor de la parte central del sitio. Hoy vemos un foso de casi 2 km de largo, que en su época funcional alcanzó una profundidad de 5.5 m, con un ancho promedio de 16 m. Se calcula que fue necesario desalojar un total de 11 7,607 m3 de material, parte del cual se colocó en el borde inferior del foso, formando con él un terraplén cuya altura original debió ser de unos 5 m. El acceso al centro cívico se realizaba a través de siete calzadas que, a manera de puentes, salvaban el foso.

La profundidad total existente desde el fondo del foso hasta la parte superior del terraplén sería de unos 15 m, en promedio, además de que es posible que un cercado de troncos se hubiera colocado encima de este último, aumentando la dificultad de cualquier eventual ataque enemigo. La construcción de este complejo defensivo requirió del trabajo de unos mil hombres durante 350 días.

En el interior del recinto vivían los personajes más importantes, como jefes y sacerdotes, mientras que en el exterior habitaban los campesinos y los artesanos. La existencia del sistema defensivo de Becán tiene importantes implicaciones sociales y políticas, tanto en un nivel interno como en cuanto a la relación que este sitio tuvo con sus vecinos.

La posibilidad de controlar durante un periodo más o menos largo a un grupo mayor de gente, organizándolo para la construcción de una obra pública de esa magnitud, nos habla de divisiones sociales marcadas, en las cuales existían, por un lado, pequeños grupos dirigentes con una gran capacidad de organización, y que tuvieron a su disposición formas efectivas de control social.

También podemos inferir una densidad demográfica considerable, ya que era posible disponer de mano de obra suficiente para los trabajos defensivos.